Aunque el director de Seguridad Pública, Luis Felipe Chan, aseguró que no había reportes de amenazas contra el subcomandante Roberto Méndez Arreola, quien fue ejecutado la noche del lunes con 88 disparos de arma larga, en la fraternidad policiaca contradicen esa versión.
El presidente Antonio Navarrete, confirmó que Méndez y su antecesor, Alonso Urrea Rivera, recibieron amenazas en octubre pasado, cuando estaban al frente de la zona Valle de Mexicali.
“Uno de ellos renunció. Fue claro y le dijo al director que no iba a encabezar las actividades policiacas. Él (Méndez) se quedó a cargo. Fueron amenazados, a mí concretamente me lo señaló el oficial Méndez”, dijo Navarrete.
Méndez asumió el cargo tras la renuncia de su superior. “Aceptó valientemente enfrentar las vicisitudes de su compromiso en la zona”, escribió Navarrete en redes sociales tras el crimen.
“Esa es la paradoja del mando policial; lo aceptas para cuidar vidas, pero terminas firmando las órdenes que las apagan”, sentenció.
Navarrete también pidió a todas las autoridades asumir su responsabilidad en materia de seguridad y no cargar toda la presión únicamente sobre la Policía Municipal.
El crimen del subcomandante sigue bajo investigación. La FGE ha informado que ya se coordina con Sedena y Guardia Nacional para dar con los responsables del ataque.



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